Un mismo tema, eterno, sensual, poderoso. La imaginación corría la sinuosidad de esos torsos casi tez a pesar de ser mármol, piedra, madera. La imaginación sugería metates indígenas expuestos en posición erecta. Cuerpos femeninos en exacta sincronización: solidez, movimiento, calma. Curvácea espina dorsal, curvatura perfecta de espalda. Pensé que el artista se habría nutrido de esas formas de metates antiguos. Influencia inconsciente. Quizá. Más tarde a la pregunta el artista declaró que no. Era solamente mi visión, mi interpretación personal.

Rolando Castellón